Capítulo 54. Parte 1
Antonella:
Mientras Diego se ducha, aprovecho de bostezar una y otra vez, intentando no abrazar la almohada y quedarme dormida nuevamente, pues el cansancio físico de haberme convertido en una depravada sexual me tiene agotada, pero no desilusionada. A decir verdad, valen la pena las ojeras que me cargo últimamente. Nuestro encuentro amatorio en la bañera fue, sin duda, fascinante, aunque después salieron a relucir conversaciones que no tenía planeadas. Pero, como siempre, Diego tiene razón: ya