Capítulo 40. Parte 4
Antonella:
Sin quitar su mirada de la mía, y totalmente compenetrados, estiro los brazos para que me ayude a quitarme el vestido. Diego lo toma con delicadeza y lo deja caer al suelo, justo antes de atraerme hacia él. Nuestros cuerpos se rozan, y el calor que desprende su piel se mezcla con el mío. Siento el aire volverse espeso, cargado de una energía que me envuelve y me hace olvidar el mundo.
Lentamente, sus labios buscan los míos, y un beso profundo enciende algo dentro de mí que me deja si