Capítulo 17. Parte 6
Antonella:
Pongo los brazos detrás de la cabeza, y ahí me quedo, mirando hacia el cielo, pensando en Cinnia, en los deseos que tengo de contarle lo que estoy viviendo, en las ganas de escuchar su grito de horror, para después felicitarme por estar con tremendo papacito.
—¿Vino a correr o a tirarse al pasto? —de un brinco me siento, olvidando el cansancio, y pongo las manos en mis ojos para poder tapar el sol que me impide ver el bello rostro de Diego que está frente a mí.
—¿Me está siguiendo? —