Brooke
La universidad olía a café recalentado, a carpetas llenas y a prisas. Pero también a rutina. Y eso, después del torbellino que había sido Aleksei en su vida, le parecía casi reconfortante.
Cruzó el vestíbulo principal con pasos algo torpes, como si sus pies no recordaran del todo el camino. No había contestado el mensaje de Lía del día anterior. Ni el segundo. Ni el tercero. Y ahora solo esperaba que su amiga no la matara al verla.
Y no tardó en aparecer.
—¡Brooke! —La voz de Lía resonó