Lo que aún no se dice (1era. Parte)
Al día siguiente
Málaga
Camila
Me sentí atrapada cuando vi a Mateo en el hospital. Lo que necesitaba era discreción, no dar explicaciones a nadie, y mucho menos despertar sospechas sobre un posible embarazo, pero parecía que el universo conspiraba en mi contra. Ahí estaba él, a unos pasos, con la mirada fija en mí, y yo con el corazón a mil por hora, las manos sudadas, intentando reaccionar sin traicionar mi nerviosismo. El altoparlante volvió a llamarme por mi nombre.
— Debo irme, Mateo —dije,