Entre enemigos y aliados (1era. Parte)
Unos días después
Málaga
Ramiro
Todo el tiempo Andrés había estado jugando conmigo, sacando las garras poco a poco. No vi venir cómo usaría el secuestro en mi contra. O tal vez sí, y simplemente creí que podía controlarlo. Admitirlo no era una opción, pero tampoco dejar que me manipulara a su antojo.
Y ahí estaba, frente a él, buscando una maldita salida para que no abriera la boca. Finalmente dije lo primero que se me cruzó por la cabeza.
—Andrés, voy a pasar por alto tus amenazas porque entie