Camila Villalba, permanecía sentada en la cabecera del comedor, miraba fijamente la copa de vino que giraba entre sus dedos. Su intuición la tenía inquieta. Podía ver el patrón: Rodrigo aparentaba demasiada calma porque ya había decidido algo. No necesitaba estallar o intentar destruir pruebas… porque había encontrado un nuevo blanco. ¿Pero quién? ¿Samuel, el abogado? ¿O incluso alguien más vulnerable, alguien que ni siquiera imaginaban?...Acaso podría ser…Tenía que hacer algo. Ésta vez no podí