El primer día de Elena en la casa Villalba había transcurrido en calma después de ese encuentro temprano en la mañana con su enemigo. Le había mentido cara a cara y sin titubear al decirle que no había encontrado las pastillas. Tenía avances con lo que había hallado, sabía que debía tener precaución en cada detalle.
Esa tarde, mientras cepillaba con delicadeza el cabello de Camila, la mujer mantuvo la vista fija en el jardín. De pronto, comenzó a hablar, como si sus pensamientos se desbordaran