Me siento aliviada al entrar en el departamento después del largo día. El calor húmedo que se había acumulado en mi cuerpo parece impregnarse en cada poro, y la sola idea de una ducha me hace acelerar el paso. Cierro la puerta de la habitación con un clic firme y me dirijo directo al baño, dejando caer la ropa al suelo con un suspiro profundo. El agua tibia empieza a deslizarse sobre mi piel, un alivio inmediato que me hace cerrar los ojos y olvidarme, aunque sea por un momento, de las complica