- ¡Estoy hablando de tus putas nietas! - grité.
- Yo no soy su madre. Yo crié a mis hijas.
- Muy mal, por cierto.
- Pequeña zorra descarada. - vociferó, incapaz de levantarse de la cama.
- Eres responsable de las niñas.
- No, no soy responsable de ellas. Estás muy equivocada.
- ¿Entonces quién lo es?
- Si no tienen un padre y una madre, nadie es responsable. Las dejo vivir aquí porque tengo un corazón muy blando.
- ¿Tienes un corazón blando? - Me reí burlonamente, incrédula ante su cinismo.
- E