Theo tiró el arma y corrimos hacia Anya, que gritaba en medio de la maleza como un animal herido.
Vi la sangre en su pie descalzo, con unas gotas en el esparadrapo que le cubría la pierna.
- ¡Que me jodan! ¡Le he dado! - gritó Theo desesperado, levantando a Anya y llevándosela hacia la casa.
Corrí tras él, aterrorizada al ver su pie completamente inmóvil, goteando sangre por el camino. En cuanto llegamos a la casa, me señaló dónde estaba su habitación, que se encontraba en un pequeño portal jun