- Pero es difícil. Creo que tendré que irme a vivir con mi hermano a Alemania.
- E... ¿Sabe de tu plan de mudarte con él?
- No. Pero Diógenes nunca me negaría ayuda. Como Salma, siempre ha sido sensato.
- ¿No te imaginas dónde pueden estar los diarios de Salma, que seguramente se llevaron Anya y Daltro?
- No tengo la menor idea.
- ¿Dónde está el bebé?
- Debe estar por ahí.
- ¿Por ahí? Él es... ¿No es tu pariente? ¿No te preocupas por él?
- María, no podemos ocuparnos de todo en esta vida. Apena