- Tienes que probarlo para estar seguro de que no te gusta. Está bueno. - Ella sonrió y guiñó un ojo.
- Gracias, pero no. - Theo se mostró firme y serio.
- Tu curiosidad por probar cosas nuevas debería extenderse también a las mujeres... Sé que te gustan las mujeres mayores. - Se mordió el labio y luego se tragó el cigarrillo de un modo que parecía sensual.
- Pero no tanto. - Theo no se contuvo.
Entrecerró los ojos y, antes de que pudiera decir nada, oímos un ruido horrible procedente de la par