Lo primero que pensé fue en dejar a Joseph, divorciarme y abandonarlo a su suerte. Es la verdad. No lo voy a negar. Me sentí defraudada y decepcionada de él. Furiosa también. De repente, yo ya no tenía futuro a su lado y se me hacía imposible seguir junto a él en esas circunstancias. Yo quería tener muchos hijos, me ambicionaba la intención de ser madre, tenía el instinto maternal a flor de piel y el hecho de que Joseph no pudiera concebir me frustraba, me llenaba de ira, hacía que mi cabeza