Lo peor fue que los medios se enteraron de que mi matrimonio con Joseph tambaleaba y teníamos serios problemas conyugales. El urólogo que determinó que Joseph era impotente vendió su diagnóstico a un portal de internet, a cambio de una suculenta suma de dinero, y entonces estalló el escándalo: ¡¡¡El esposo de la mujer más hermosa del mundo no puede concebir!!! tituló el portal y la noticia rebotó, de inmediato, en todos los demás medios.
Rayos, rayos y más rayos. Cuando me presenté para un