Howard estaba encantado conmigo, febril entre mis brazos, disfrutando de mis encantos. Me besaba, me lamía, me acariciaba, no se cansaba de galopar mis campos, invadir mis vacíos, alcanzar mis entrañas y hacerme gemir, sollozar y delirar con su virilidad. Muchas veces quedé en la inconsciencia por la impetuosidad de mi flamante marido. Vicent estaba en la gloria, en realidad, haciendo el amor nada menos que con la mujer más bella del mundo.
-Me parece estar viviendo un sueño-, me confesó How