Un carpintero que ubiqué en los avisajes de mi móvil, arregló de inmediato las puertas, dejándolo tan igual era al principio, incluso con las mismas rasgaduras y colores originales. También me preocupé que el portón sustituto fuera idéntico en el tallado al que hice añicos a combazos. Por suerte yo tengo memoria fotográfica y recordaba perfectamente hasta el más mínimo detalle. No quería que Medel descubriera de que yo había estado husmeando en su sótano.
Luego de culminar el trabajo y pa