Hicimos el amor muchas veces, en mi suite de mi hotel. Él estaba encantado con todos los lujos que le ofrecía mi suite, incluido comida y tragos y jacuzzi y se maravillaba de la esmerada atención de mis empleados y los lujos que derrochaba mi hospedaje. En mi bar encontró, incluso, un vino francés de 1832 que lo dejó boquiabierto. -Es una pieza de colección, este vino vale una fortuna-, abanicó sus ojos admirado y estupefacto. De la misma forma encontraba suculentas platillos, vinos de épo