Alan estaba furioso porque yo no había regresado al hotel. Eso solo significaba una cosa para él: que estaba con mi supuesto amante, tal como se lo había hecho creer. Esperó el momento justo en que Melania salió y aprovechó para entrar a la suite, sobornando al personal del hotel como acostumbraba.
La puerta se abrió y él entró con esa seguridad enfermiza que siempre lo caracterizaba. En cuanto sus ojos se posaron en la urna de Tommy, todo se detuvo para él. La tomó entre sus manos y los recu