Ray
Debía hablar con alguien. Necesitaba contar esta maraña de sensaciones que me enredaban por dentro, escuchar un consejo, o al menos sentir que alguien podía entenderme. Así que tomé el teléfono y busqué el contacto de Alex. Ella siempre estaba ahí, como yo para ella; fuimos, desde siempre, el apoyo mutuo cuando la vida decidía ponernos a prueba.
Alex se había ido del país hacía años, pero jamás dejamos que la distancia nos separara. No lo hicimos antes, cuando ni siquiera existían los