Nando
Sentí romperme por dentro como un cristal en mil pedazos que no vuelven a unirse. Fue tan fría, tan cortante, que no parecía ella. No era la Ray que yo conocí, ni la que conozco. Ya no era su Nando, ahora era Fernando con todas las letras, o el señor director.
¿Qué podía decir para cambiarlo, cuando el dolor te tapa la boca y sus palabras cortan? Sentí derrumbarme y me fui. La dejé otra vez. Sentí culpa y odio hacia mí mismo. Era comprensible que actuara así: yo lo había provocado.