Mundo ficciónIniciar sesiónSon las nueve y cuarenta y sé que mi padre va a jalarme las orejas, porque la puntualidad es uno de los valores de la empresa.
— Entiendo, señor Devereux, para una próxima vez, la cita podría ser a las diez y así nos quedaremos todos contentos y sus colaboradores podrán descansar un poco más — Le sonrío falsamente y las dos personas que lo acompañan, abren los ojos desmesuradamente, al parecer acabo d







