SANTIAGO
Días atrás
El silencio de la casa me golpea en cuanto cruzo la puerta. Demasiado grande, demasiado vacía. El eco de la discusión con Andrea en el hospital sigue presente en mi cabeza, como un martilleo constante. Aún puedo ver su rostro furioso, su mirada desafiante, el desprecio en sus palabras. Me paso una mano por el cabello y exhalo con frustración.
Voy directo al estudio, buscando algo que me distraiga, pero en cuanto enciendo la luz, mis ojos caen sobre el sobre grueso sobre el e