**SANTIAGO**
La pila de documentos frente a mí era una montaña sin sentido. Todos los papeles que normalmente manejaba con precisión ahora no eran más que un revoltijo de letras y números sin importancia. Pasé una mano por mi rostro, intentando encontrar un resquicio de concentración, pero era inútil. Desde que la noticia del embarazo de Valeria, mi mundo se había vuelto un caos.
Andrea no me contestaba. Traté de convencerme de que no importaba, de que no tenía derecho a exigirle nada.
Mis dedo