En el instante en que mis labios rozaron los suyos, sentí cómo mi mundo se desaparecía. No fue un roce tímido ni un error impulsivo. Fue un estallido de emociones contenidas, una colisión de sentimientos que habíamos callado demasiado tiempo.
Al principio, su boca se posó sobre la mía con una mezcla de duda, como si aún no creyera que esto realmente estaba pasando. Pero yo sentí su deseo, su temor y esa lucha interna reflejada en la forma en que sus manos se aferraron a mi cintura, como si tuvi