**SANTIAGO**
El aire en el auto se siente denso, pesado, como si la misma atmósfera conspirara para recordarme la gravedad del momento. Estoy aquí, en el estacionamiento del juzgado, con una hora de antelación. No porque sea puntual, sino porque no sé qué más hacer. He estado dando vueltas por la ciudad, intentando encontrar alguna excusa para no llegar, pero mis pasos me trajeron aquí de todas formas.
El traje que llevo puesto está impecable, como siempre. La camisa, en cambio, tiene los dos p