Me quedo en silencio, inmóvil, con la mirada fija en un punto invisible del cuarto. Por fuera parezco serena, pero por dentro… algo se vuelve a quebrar. Es como si una fisura olvidada en mi pecho volviera a abrirse, dejando escapar un dolor que ni siquiera entiendo del todo. El hechizo de este lugar, esa pequeña burbuja de paz que había comenzado a formarse entre nosotros, empieza a desvanecerse. Y no sé si es por él, por mí o por la suma inevitable de nuestras heridas.
Me incorporo con lentitu