Casada o divorciada... ya nada importa
**LEONARDO**
Desde el momento en que pisé Los Ángeles, supe que esta vez no iba a cometer los mismos errores del pasado. Miré el contrato frente a mí, deslizando los dedos por la firma de Andrea Rojas. Su caligrafía elegante, decidida, reflejaba perfectamente la mujer en la que se había convertido.
—Otra vez estoy cerca de ella —murmuro para mí mismo, apoyándome en el respaldo de la silla mientras observo la ciudad a través del ventanal de mi departamento—. Pero esta vez, no dejare que te aleje