Bonnie espera afuera de la Universidad a que su amiga Kansas se una a ella para volver a su cuarto. En cuanto la ve, le hace señas elevando los brazos de manera exagerada para que la notara. Kansas le sonríe al verla y apresura sus pasos.
—¿Has sabido algo de Aye? —le interroga a Bonnie en cuanto la joven estuvo a su lado.
—Faltó a las dos primeras clases, pero llegó —le contesta la castaña—. Le queda una clase más —le comenta, al tiempo que comienza su camino.
—¿Y sabes dónde pasó la noche? —curiosa la joven.
—Ni idea —le responde—. No logré hablar con ella.
—Yo ni siquiera me la crucé —mofa Bonnie.
—Te está matando la curiosidad, ¿verdad? —se burla.
—¿A ti no? —pregunta Bonnie.
—De seguro estuvo con Dylan —le resta importancia Kansas.
—No estuvo con Dylan —asegura Bonnie.
—¿Estás segura?
—Sip —asiente—. Vi a Dylan hoy temprano —afirma.
—Y con quién crees que estuvo? —pregunta la castaña.
—No lo sé —responde Bonnie elevándose de hombros—. Quizás estuvo con Mateo —sugiere.
— ¿Dices qu