Por la noche, Mateo llegaba al Penthouse, luego de un día largo de trabajo. Le dolía la cabeza, el cuerpo, se encontraba realmente cansado, el tener una nueva sede significaba comenzar de nuevo de cero y era un trabajo cansino. Pero lejos estaba de arrepentirse de haber seguido adelante con ese proyecto, y no solo por expandir su negocio y el negocio de su familia, sino también porque podía quedarse donde estuviese Aye. Marcelo le había contado todo lo que pasó con la joven y también, adicional