—Dime qué carajo está pasando —le exige.
—¿Por qué haces esto? —murmullo.
—Hacer qué, Aye —Dylan se acerca a ella—. ¿Sobre esto hablabas? —quiere saber tomándola de la mano y ella asiente con la cabeza—. ¿Piensas que yo te estuve mandando cartas? —Aye vuelve a asentir—. Pero yo no lo estoy haciendo, Aye —entona con suavidad.
—Te escuché hablando de mí —le acusa—. No me mientas.
—No lo hago, sí. Te juro que yo no te envié ninguna carta, jamás —suelta con sinceridad—. Déjame ver eso —trata de qui