Al salir de la división, Gaby ya los esperaba arriba de la camioneta, sentada en el lado del conductor decidido a conducirlo a partir de ese momento.
—¿Por qué tardaron tanto? —se queja el morocho.
Ian y Dylan ignoran la queja del morocho y suben al vehículo en silencio. Gaby le da vida al motor de la camioneta y comienza el camino a su destino.
—A dónde vamos? —quiere saber Dylan, aunque ya sabía la respuesta, solo quería estar seguro.
—Ya dije donde, chico —contesta Gaby sin quitar la mirada