Ninguno de los presentes sabía lo que estaba pasando, nadie sabía que ellos iban a tocar. Eran conscientes que formaban una banda y más de uno la había escuchado una vez, ya sea por curiosidad o por saber con quienes estaban invirtiendo, pero nadie podía decir que eso iba a pasar en una fiesta de inauguración.Mateo mira directo los ojos de Aye.
—Perdóname —esboza.
Aye estrecha sus ojos, no estoy segura si le hablaba a ella.
Hoy tus ojos no tienen color
Y la única foto tuya se me rompió
Pero e