Alina despertó asustada. Se fregó los ojos perturbada y con el corazón latiéndole a mil. Tuvo un sueño espantoso.
—¿Qué sucede cariño? ¿te sientes mal? — inquirió Dante instantáneamente.
Desde el día anterior se habían acercado a un nivel más íntimo. Alina le había dado besos por iniciativa propia. Besos que estuvieron a punto de subir de nivel. Dante la miró con dulzura. Todo ella era un milagro ante sus ojos. Estaba feliz.
Había charlado con Emily y la mujer estaba de acuerdo en que lo mejor