Una sonrojada Alina miró en dirección a la puerta. Su amado marido revolucionaba sus hormonas y la hacía olvidar dónde se encontraba.
Nicki les sonrió con complacida y guiñó un ojo, descarada.
—Mira tú, Ángel… papá y mamá ya están planeando un hermanito o hermanita para ti—
Le habló al pequeño todo guasa.
—Nicki… eres bastante inoportuna cuando lo deseas eh— señaló Dante sin mostrarse ni un poquito avergonzado.
—Vine a traer a mi adorable sobrino con ustedes. Pero si quieren… podemos irnos por