Capítulo 17. El frente de la tormenta
El aire de la avenida principal estaba viciado por el olor a neumático quemado y el humo denso de las bengalas que pintaban el cielo de un naranja sucio. El estruendo de los bombos retumbaba en el pecho de Damián Salguero mientras cruzaba el hall central de la facultad, flanqueado por la doctora Patricia Albarracín y el decano de la institución.
Damián sentía el cuerpo rígido, pero no por la inminencia del conflicto político, sino por la traición de su propio sistema nervioso. El pulso todavía