Las palabras de Azucena parecieron aliviar a Mía. Aunque aún tenía dudas y temores, se sentía reconfortada por la sabiduría y el amor de su madre. Por eso se apresuró a aclarar.
—No, mamá, no es solo por eso. Realmente me atrae la idea del ejercicio y de proteger a los demás —dijo Mía agradecida de que su madre la aconsejara, por eso quiso aclarar las cosas. —¿Recuerdas cuando quería ingresar a la academia militar y Delia se opuso porque decía que era demasiado caro? Creo que esta es mi oportun