Mundo ficciónIniciar sesiónLa tarde sobre las colinas de Siena no era simplemente hermosa; parecía haber sido esculpida por los dioses para este momento exacto. El aire vibraba con el aroma de los viñedos maduros y el perfume dulce de las flores de azahar que Lucas había hecho traer en secreto para decorar los jardines de la villa. No había cámaras, ni prensa, ni invitados de la alta sociedad neoyorquina, ni rastro de







