Mundo ficciónIniciar sesiónLa habitación nupcial estaba impregnada del aroma de las velas de jazmín y el eco de las promesas recién pronunciadas bajo las estrellas. Lucas cerró la puerta con el pie, sin apartar la mirada de Ava. En sus ojos grises no quedaba rastro del abogado implacable; solo había un hombre consumido por la devoción hacia la mujer que, finalmente, llevaba su apellido.







