Al día siguiente, Leila se levantó con una alegría que no había sentido en años. Tenía la cita más importante de su vida.
Olvidando por un momento la oscuridad del club nocturno, la sombra acechante de su exmarido y el magnetismo peligroso de Chris Laurie, se puso un vestido de flores de colores brillantes y salió a la calle con el corazón latiéndole a toda prisa.
Llegó al parque municipal, un lugar inundado de risas y niños corriendo de un lado a otro.
Sin embargo, entre la multitud, solo una