La mención del nombre de Chris hizo que la mente de Leila diera un vuelco, balanceándose entre el alivio momentáneo de que no fuera una tragedia médica sobre Emily y el terror sofocante de las implicaciones legales.
—Lo conozco —admitió ella, forzando un tono neutro mientras se cruzaba de brazos para ocultar la agitación de su pecho—. Es solo un tipo que conocí mientras trabajaba en el bar de caballeros. Nada más.
Dijo ella en un intento por quitarle importancia al asunto y que eso la ayudara,