El aroma reconfortante a levadura fresca, mantequilla derretida y azúcar tostado inundaba el aire de la panadería, creando una atmósfera de calidez que solía ser el refugio perfecto para Leila.
Al día siguiente de aquellos intensos encuentros que amenazaban con trastocar su mundo, llegó al trabajo sin ningún tipo de incidentes.
La mañana transcurrió entre el ritmo pausado y metódico del amasado, las bandejas metálicas y la atención habitual a los clientes que entraban buscando un café calient