Lyon salió del baño tras calentar su cuerpo y vestirse con un pantalón oscuro y camisa de seda suaves. Se corrió el cabello aún húmedo hacia atrás y miró por la ventaba. La lluvia, a pesar de haber transcurrido un buen tiempo no parecía querer ceder.
En todo ese tiempo, y aunque les había preguntado a los empleados de allí, ninguno le había dado la confirmación de la ubicación de Ashary, como si tuvieran veneno en la boca que les impidiese delatarlo.
Hasta le daba ganas de salir y buscarlo él m