Charles le había dicho que la espera valdría la pena, con creces, pero se le había olvidado tanto a uno como el otro, lo desesperante que era esa precisa espera. En resumen… Lyonhart Lancaster, príncipe heredero de Gless se estaba volviendo loco.
-Uy, esa cara tuya da miedo- Charles puso con algo de miedo la taza de té caliente sobre el escritorio lleno de papeles. Afuera ya estaba oscuro desde hacía bastantes horas y el alfa no lo había dejado ir a dormir a modo de venganza.
-más te vale que m