Para los empleados de la mansión no fue sorpresa verlos juntos en la entrada pegados como la pareja que eran. Ya se había corrido el rumor que el príncipe había traído cargando de forma sugerente y que ambos no habían salido de la habitación hasta el amanecer, por no mencionar un baño caliente, ropa limpia y sobre todo… sábanas. Todos, absolutamente todos sabían lo que el alfa y su duque omega habían hecho, y lo habían confirmado al notar alguna que otra marca imposible de ocultar en el cuello