Asha no pensó que contarle lo que debían hacer esos tres días que se quedarían allí lo harían ponerse tan contento. Tanto que… un poco más y saltaría de la emoción. Hasta sus mejillas estaban sonrojadas.
-Que te apuestas que deja de ser virgen en estos días que estaremos aquí- el omega escuchó la voz del príncipe contra su oreja y un estremecimiento lo recorrió ante el aliento caliente que golpeó su piel.
Ashary carraspeó la garganta como regañándolo por seguir jugando cuando estaban en un mome