La luz tenue de la mañana se filtraba por las ventanas, mientras Roque revisaba su teléfono. Había recibido un mensaje de Tomas y Eugenio temprano ese día. Las noticias eran claras: las imágenes habían sido manipuladas, y habían logrado rastrear una dirección IP que correspondía a una casa en las afueras de la ciudad.
—Deberías ir a averiguar quién pagó por el trabajo —sugirió Tomas durante la llamada.
Roque asintió al otro lado de la línea.
—Dame la dirección. Me encargaré.
Apuntó los detalles