Amatista, aún golpeada por la revelación de Jeremías, salió del club de golf. El aire de la tarde, fresco pero penetrante, la envolvía mientras tomaba un taxi hacia la mansión Torner. A cada minuto, la incertidumbre de lo que acababa de descubrir se volvía más pesada. Jeremías había dicho tanto… palabras que ahora resonaban en su mente como un eco perturbador. Necesitaba hablar con Daniel, rápido, para encontrar algún tipo de respuesta, aunque temía lo que podría suceder.
Al llegar, la mansión