Dos semanas habían transcurrido desde que Amatista confirmó su embarazo. Aunque apenas se notaba su vientre, ella sentía cada vez más cerca la conexión con la nueva vida que llevaba dentro. Esa mañana, con determinación renovada, decidió presentarse en la empresa Lune.
Había trabajado sin descanso en los 20 diseños que Santiago le había encargado, pero su inspiración había ido más allá. Había creado cinco diseños adicionales: dos pulseras y tres collares, todos pensados para mujeres, buscando u