La inauguración del casino seguía su curso, con los invitados moviéndose por el lujoso salón principal mientras la música y las conversaciones llenaban el aire. Massimo, Mateo, Emilio y Paolo se habían dispersado entre los asistentes, atendiendo a socios, empresarios y figuras relevantes que buscaban su atención. Esto dejó a Enzo y Amatista solos en la mesa, algo que ella no dejó pasar desapercibido.
Amatista se acomodó en su silla, dejando que el brillo del vestido negro ajustado resaltara cad